Y esperaré como cada día desde aquella fría tarde en que nos encontramos. Las raíces que encarnan mis sentimientos, se abrazan y se dan fuerza para permanecer fuertes, fuertes y ocultas bajo la tierra que se ha acumulado durante estos tantos años.
Si ese día hubiésemos plantado un árbol, sería el símbolo del tiempo transcurrido, con hojas secas y otras amenazantes por salir, contra el viento que lo azota y bajo el sol de nuestras primaveras.
Quieres salir conmigo? perdóname si no lo dije antes y perdóname por no decirlo después. Pero mis raíces se enredaron bajo mis pies y a veces no me dejan salir de aquí.
Atada a mi realidad y amenazante la tuya, una vida esquiva mis deseos, miro atrás y no logro ver tu sombra, será que hasta en sueños la tengo a mi lado, mientras de día me quedo a la espera de una muestra de tu existencia furtiva.